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Jesús Misericordioso


Palabras de Jesús a Sor Faustina
y a cada uno de nosotros
a través de ella

“Te recuerdo, hija Mía,
que cuántas veces oigas el reloj dando las tres,
sumérgete totalmente en Mi misericordia,
adorándola y glorificándola;
suplica su omnipotencia para el mundo entero
y especialmente para los pobres pecadores,
ya que en ese momento se abrió de par en par para cada alma.
En esa hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás.”
*
Dile a la humanidad doliente que
“En esa hora se estableció la gracia para el mundo entero:
la misericordia triunfó sobre la justicia.”
*
“En esta hora nada le será negado
al alma que lo pida por los méritos de Mi pasión...”
*
“Hija Mía, en esa hora procura rezar el Vía Crucis,
en cuanto te lo permitan tus deberes;
y si no puedes rezar el Vía Crucis,
por lo menos entra un momento en la Capilla
y adora en el Santísimo Sacramento
a Mi Corazón que está lleno de misericordia..
Y si no puedes entrar en la Capilla,
sumérgete en oración allí donde estés,
aunque sea por un brevísimo instante.”
*
“Deseo que el mundo entero
conozca Mi misericordia;
deseo conceder gracias inimaginables
a las almas que confían en Mi misericordia.”
*
“El alma que confía en Mi misericordia
es la más feliz,
porque Yo mismo tengo cuidado de ella.”
*
“He abierto mi Corazón
como una Fuente viva de Misericordia.
Que todas las almas tomen vida de ella.
Que se acerquen con gran confianza
a este mar de misericordia.
Los pecadores obtendrán la justificación
y los justos serán fortalecidos en el bien.
Al que haya depositado su confianza
en Mi misericordia,
en la hora de la muerte le colmaré el alma
con Mi paz divina.”
*
“Las gracias de Mi misericordia
se toman con un solo recipiente
y éste es la confianza.
Cuanto más confíe un alma,
tanto más recibirá.
Las almas que confían sin límites
son Mi gran consuelo,
porque en tales almas
vierto todos los tesoros de Mis gracias.
Me alegro de que pidan mucho,
porque Mi deseo es dar mucho,
muchísimo.”
*
“...ningún alma que ha invocado
Mi misericordia
ha quedado decepcionada
ni ha sentido confusión.
Me complazco particularmente
en el alma que confía en Mi bondad.”
*
“Exijo de ti obras de misericordia
que deben surgir del amor hacia Mí.
Debes mostrar misericordia al prójimo
siempre y en todas partes.
No puedes dejar de hacerlo
ni excusarte ni justificarte”
*
“Te doy tres formas
de ejercer misericordia al prójimo:
la primera – la acción,
la segunda – la palabra,
la tercera – la oración.
En estas tres formas está contenida
la plenitud de la misericordia
y es el testimonio irrefutable
del amor hacia Mí.
De este modo el alma alaba
y adora Mi misericordia.”
*
“Si el alma no practica la misericordia
de alguna manera no conseguirá
Mi misericordia en el día del juicio.
Oh, si las almas supieran acumular
los tesoros eternos,
no serían juzgadas,
porque su misericordia anticiparía Mi juicio.”
*
“Has de saber, hija Mía
- decía a Santa Faustina –
que mi Corazón es la Misericordia Misma.
De este mar de misericordia
las gracias se derraman sobre el mundo entero.
Ningún alma que se haya acercado a Mí,
se ha retirado sin consuelo.”
*
“Deseo que esta misericordia
se derrame sobre el mundo entero
a través de tu corazón.”
*
“Cualquiera que se acerque a ti,
no puede retirarse sin confiar en esta misericordia
que tanto deseo en las almas.”
*
-“Reza, cuanto puedas,
por los agonizantes,
impetra para ellos la confianza
en Mi misericordia,
porque son ellos los que más necesitan
la confianza quienes la tiene muy poca.
Has de saber que la gracia
de la salvación eterna de algunas almas
en el último momento dependió de tu oración.”
*
“Tú conoces todo el abismo de Mi misericordia,
entonces recoge de ella para ti
y especialmente para los pobres pecadores.”
*
Oh Jesús Misericordioso,
tu bondad es infinita
y los tesoros de tu gracia son inagotables.
Me abandono a tu Misericordia
que sobrepuja a todas tus obras,
me consagro enteramente a Ti
para vivir bajo los rayos de tu gracia
y de tu amor que brotaron de tu Corazón
traspasado en la Cruz.
Quiero dar a conocer tu Misericordia
por medio de las obras de misericordia
corporales y espirituales,
especialmente con los pecadores,
consolando y asistiendo a los pobres
afligidos y enfermos.
Mas, Tú me protegerás como cosa tuya,
pues todo lo temo de mi debilidad
y todo lo espero de tu Misericordia.
Que toda la humanidad comprenda
el abismo insondable de tu Misericordia,
a fin de que poniendo toda su esperanza en ella,
pueda ensalzarla por toda la eternidad.
Amén.
*
(La festividad se celebra el Primer Domingo, después de Pascua)