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Dispensadora de todas las Gracias


La consecuencia de esta comunidad de sentimientos y dolores entre María y Jesús es que María mereció ser reparadora dignisima del orbe perdido y, por tanto, la dispensadora de todos los tesoros que Jesús nos conquistó con su muerte y con su sangre.
San Pío X
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Asociada como Madre y Ministra al Rey de los mártires en la obra inefable de la humana redención, le queda para siempre asociada, con un poder casi inmenso, en la distribución de las gracias que se derivan de la redención.
Pío XII
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María es puerto de los que naufragan, consuelo del mundo, rescate de los
cautivos, alegría de los enfermos.
San Alfonso María de Ligorio
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Siempre que tengamos que pedir una gracia a Dios, dirijámonos a la Virgen Santa, y con seguridad seremos escuchados.
Santo Cura de Ars
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Con todo lo íntimo de nuestra alma, con todos los afectos de nuestro corazón y con todos los sentimientos y deseos de nuestra voluntad, veneremos a María, porque ésta es la voluntad de aquel Señor que quiso que todo lo recibiéramos por María. Esta es su voluntad para bien nuestro. Mirando en todo y siempre al bien de los necesitados, consuela nuestro temor, excita nuestra fe, fortalece nuestra esperanza, disipa nuestra desconfianza y anima nuestra pusilanimidad.
San Bernardo
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Nuestra Señora es descanso para los que trabajan, consuelo de los que lloran, medicina para los enfermos, puerto para los que maltrata la tempestad, perdón para los pecadores, dulce alivio de los tristes, socorro de los que rezan.
San Juan Damasceno
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No le faltaba a Dios, ciertamente, poder para infundirnos la gracia sin valerse de este acueducto, sí El hubiera querido, pero quiso proveerse de ella por este conducto.
San Bernardo
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María es el acueducto que, recibiendo la plenitud de la misma fuente del
corazón del Padre, nos la franqueó a nosotros; con todo lo íntimo, pues, de nuestra alma, con todos los afectos de nuestro corazón y con todos los sentimientos y deseos de nuestra voluntad, veneremos a María, porque ésta es la voluntad de aquel Señor que quiso que todo lo recibiéramos por María.
San Bernardo
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No apartes los ojos del resplandor de esta estrella si quieres no ser destruido por las borrascas.
San Bernardo
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María es el tesoro de Dios y la tesorera de todas las misericordias que nos quiere dispensar.
San Alfonso María de Ligorio
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Este hilo de agua celestial ha descendido a nosotros por un acueducto que nos distribuye el agua de la fuente, no toda de una vez, sino que hace caer la gracia gota a gota sobre nuestros corazones resecos, a unos más, a otros menos. El acueducto está lleno, de suerte que todos reciben de su plenitud, sin recibir la plenitud que él contiene.Si no me engaño, ya habéis adivinado cuál es este acueducto que, recibiendo la plenitud de la fuente que brota en el corazón del Padre, nos distribuye en seguida a nosotros lo que somos capaces de recibir. Sabéis, en efecto, a quién se dirigían estas palabras: Dios te salve, llena de gracia.
San Bernardo
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Las madres no contabilizan los detalles de cariño que sus hijos les demuestran; no pesan ni miden con criterios mezquinos. Una pequeña muestra de amor la saborean como miel, y se vuelcan concediendo mucho más de lo que reciben. Si así reaccionan las madres buenas de la tierra, imaginaos lo que podremos esperar de nuestra Madre Santa María.
J. Escriva de Balaguer
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Para todos abre el seno de su misericordia, a fin de que todos reciban de su
plenitud; el cautivo la libertad, el enfermo la curación, el afligido el consuelo, el pecador el perdón, el justo la gracia, el ángel la alegría, en fin, la Trinidad entera la gloria, y el Hijo su carne humana. No hay nada que escape a su calor (Sal 18, 7).
San Bernardo