Servicio Gratuito con Fines Educativos

Promesas del Sagrado Corazón


“ A los que me aman y confían en Mí, Yo les prometo que:
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A las almas consagradas a mi Corazón les daré las gracias necesarias para su estado.
Daré paz a sus familias.
Les consolaré en todas sus aflicciones.
Seré su amparo y refugio seguro durante la vida y principalmente a la hora de la muerte.
Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.
Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océanos infinitos de misericordia.
Las almas tibias se harán fervorosas.
Las almas fervorosas se levarán rápidamente a una gran perfección.
Bendeciré las casas en donde la Imagen de mi Sagrado Corazón esté expuesta y sea honrada.
Daré a los Sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos.
Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.
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Y, Yo prometo en el exceso Misericordia de mi Corazón, que mi Amor, Todopoderoso concederá a todos aquellos que comulguen nueve primeros viernes seguidos, la gracia de la penitencia final.
Ellos no morirán en desgracia, ni sin haber recibido los Sacramentos, siéndoles mi Corazón refugio seguro en aquella hora postrera.”
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CONDICIONES PARA OBTENER ESTA GRACIA
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Las nueve comuniones han de hacerse:
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- En nueve meses seguidos sin interrupción.
- No en cualquier día de cada mes, sino el Primer Viernes.
- Con la debida disposición, o sea, en Estado de Gracia.
- Con la doble intención de: Honrar al Sagrado Corazón de Jesús.Alcanzar de El la gracia de la Perseverancia Final.
- Con la voluntad de perseverar en el bien y vivir como buen cristiano.
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PRIMER VIERNES
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Oh Corazón admirable de mi Salvador y de mi Dios, me encuentro aquí en Tu Presencia con el más profundo respeto, con el más vivo dolor y con el amor más ardiente que me es posible sentir.
Vengo a hacer propósito de enmienda por todos los fieles que no Te conocen, por todos los herejes que no quieren conocerte en la Santa Eucaristía, por todas las almas culpables que no temen recibirte en estado de pecado y por tantos corazones débiles y cobardes que osan venir a Tu altar sin preparación, sin fervor, sin fruto.
Pero quiero sobre todo, Oh Corazón de Jesús, condolerme ante Vos de mis propias infidelidades y hacer de nuevo actos de arrepentimiento por todas las veces que he descuidado acercarme a Ti, por todas aquellas veces que he recibido la Santa Comunión con frialdad y solo por costumbre, por todas las comuniones cuya gracia ha sido estéril para mí, por mi poco respeto a los lugares Santos delante de Tu Presencia, por mis ingratitudes y mis infidelidades sin cuenta y por las cuales me siento penetrado de dolor y por las que humildemente pido perdón.
Misericordia, Dios mío, por nuestros gemidos, y acuérdate de que has derramado Tu Sangre por nosotros y de que viniste a este mundo para buscar y salvar a los pecadores.Concédenos Tu Perdón y cambia nuestro corazón. Amén.