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Reflexiones de Adviento


PREVENIR
Podemos tener la tentación de pensar que prevención está en contra de la providencia, pero es la misma Palabra de Dios la que nos pide: ¡Estén prevenidos!... prevención que no es no creer en que Dios obra en nosotros, sino que es CREER en que Dios obra también a través de lo que podemos preparar, pero sabiendo que su obra excede también esto.
La vida se conquista viviéndola y no solo permitiendo que pase el tiempo.
Mc. 13, 33-37
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TENER FE
No todo en la vida depende de nosotros, de lo que nosotros podamos hacer, de lo que podamos conquistar con nuestras fuerzas, sino que mucho en nuestra vida debe ser hecho por Dios, pero el necesita de nuestra parte que creamos en que Él lo pueda hacer.
La FE también… es DON y TAREA.
Mt. 8, 5-11
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SER HUMILDE

La humildad no solo es una virtud, sino que es una EXIGENCIA cristiana sobre todo para nuestro tiempo. En medio de la soberbia reinante, los cristianos debemos marchar contra corriente y ser en el mundo testigos, testimonios vivos, de que es posible la vida sencilla como la que llevo Jesús; y que esto NO es impedimento para ser feliz, sino al contrario es una condición para serlo plenamente.
Lc. 10, 21-24
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SER COMPASIVOS

La compasión no es “cosa de débiles”, sino que por el contrario revela la fortaleza que reside en el corazón y que es capaz de hacerse cargo de los demás. Al contrario de la lástima, que nos deja solamente en las palabras, la compasión nos moviliza y hace que nuestras manos y nuestro corazón se muevan en bien de nuestros hermanos…
Danos Señor un corazón compasivo.
Mt. 15, 29-37
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SER SENSATO
Parece que en nuestro tiempo la sensatez se ha convertido en una actitud poco experimentada o tal vez con “poco valor comercial”; vende más lo llamativo, lo imprudente, que lo sensato y equilibrado; por eso es que el Señor en su Palabra nos invita primero a poner firmes las bases de nuestra vida y luego construir en ella, y ese cimiento debe ser el mismo Señor, la “roca firme”.
Mt. 7, 21. 24-27
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PODER VER
Vivimos en una sociedad adicta al “zapping”, que mira muchas cosas pero ve poco. Porque para ver es necesario detenerse y fijar la vista, cosa que cada vez hacemos menos… y es que nos cuesta mucho hacerlo porque ver en profundidad algo nos lleva necesariamente a comprometernos; en cambio cuando solo miramos todo superficialmente no nos involucramos con ninguna realidad. Señor, que vea!
Mt. 9, 27-31
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SER DISCÍPULO

En un tiempo en que es muy común ver y vivir actitudes individualistas, el Señor nos vuelve a recordar que debemos ser discípulos, y que nuestra misión es transmitir lo que hemos recibido. Esta “transmisión-evangelización” debe ser fiel y gratuita así como lo hizo el mismo Jesús. El tiempo de Adviento debe ser para nosotros el momento de reencontrarnos con el Maestro para tomar nuevas fuerzas y recomenzar.
Mt. 9, 35 – 10, 1. 5-8
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SABER UBICARSE
En la vida no todos tenemos la misma misión, ni todos podemos/debemos ocupar el mismo lugar. Es de buen discípulo saber que el Maestro debe tener la última Palabra. En el fondo, la humildad también es saber darse el lugar que nos corresponde, ni más, ni menos. Busquemos siempre señalar a Aquel que es el destino de todas las cosas.
Mc. 1, 1-8
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SER DÓCIL
Los proyectos de Dios, aunque parezcan complicados y a veces no los entendamos, son los mejores para nuestras vidas. Entonces… la mejor opción que podemos hacer es aferrarnos a ellos y ser dóciles a lo que viene tras esa opción. ¡¿Qué puede ser mejor que estar en las manos de Dios?!
Lc. 1, 26-38
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ESTAR ALEGRES
Así como Dios se alegra por nuestra conversión, por nuestro regreso a su casa, es bueno que también nosotros tengamos esta misma actitud para con nuestros hermanos. “Alegrémonos por su bien”, que el bien de nuestros hermanos no sea para nosotros motivo de envidia o celos, sino motivo de gran alegría en el Señor.
Mt. 18, 12-14
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TENER CONCIENCIA
de los propios límites. Ningún hombre es “todopoderoso”, todos tenemos límites, y es necesario que tomemos conciencia de ellos para poder asumirlos y redimirlos, pero no se redime lo que no se pone en manos de Jesús: él es el Redentor; por eso es necesario que pongamos nuestras flaquezas en él, porque solo allí pueden ser transformadas en verdaderas fortalezas.
Mt. 11, 28-30
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SABER OIR
En medio de los innumerables ruidos de nuestra vida de todos los días, es necesario e imprescindible saber OIR la voz de Dios… este tiempo de Adviento que transitamos es una oportunidad inmejorable para ejercitarnos en poner nuestros oídos en el corazón de Dios, y así ser cada día mejores discípulos y misioneros suyos.
Mt. 11, 11-15
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SER SERVICIALES
El servicio no es una opción para el cristiano; el mismo Jesús dijo: “Yo no he venido a ser servido, sino a servir”, es por eso que aquel que quiera seguir al Señor debe hacerse servidor de los demás… por Amor. Roguemos al Señor en este tiempo de espera, que nos conceda un corazón dispuesto al servicio y unas manos prontas a la ayuda de nuestros hermanos.
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ANUNCIAR
Así como Juan Bautista, uno de los personajes de este Adviento, no dudó en entregar su vida con tal de defender la Verdad, nosotros debemos esforzarnos cada dia mas por vivir plenamente en la verdad… nuestra vida, marcada muchas veces por la incoherencia, debe ir tendiendo siempre a la perfección, para ser testimonios de la obra que Dios realiza en cada uno de nosotros.
Mt. 17, 10-13
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SER VOZ…

de los que no tienen voz. El mundo ha silenciado a muchos, les ha hecho perder su voz; el cristiano está llamado a escuchar y “hacer escuchar” a aquellos que han sido desplazados, oprimidos, alejados y abandonados. Reavivemos en este Adviento nuestra misión de ser profetas, mensajeros de la Palabra del Señor que anuncia la liberación a los cautivos, la salud a los enfermos… y el año de gracia en el Señor.
Jn. 1, 6-8. 19-28
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SER ASTUTOS
Jesús en su Palabra nos invita a ser “astutos como serpientes” (Mt. 10, 16)… sin olvidarnos de ser “sencillos como palomas”, él ha actuado así. Astucia que no es “picardía”, no es sacar ventaja de los demás, sino más bien, saber persuadir a los demás de sus errores y llamarlos al encuentro con el Señor, que es la misma
Verdad. La astucia, es la valentía de decir y hacer en el momento oportuno “lo oportuno”.
Mt. 21, 23-27
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SER COHERENTES
Vivimos en una sociedad donde la coherencia ha perdido valor, pareciera que cada día que pasa la palabra tiene menos peso, todo debe estar sellado, rubricado, firmado y verificado por mil entes de contralor para que sea digno de fe. El cristiano no puede manejarse así en su vida de fe, nosotros creemos en el valor que tiene la Palabra, y en la eficacia de la misma. “Que tu si sea si”
Mt. 21, 28-32
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AMAR

Amar nuestra historia es fundamental, debemos reconocerla y aceptarla para poder así redimirla. Sería bueno que en este tiempo de reflexión que estamos transitando, podamos mirar hacia atrás en nuestras vidas y “reconciliarnos” con aquellos momentos difíciles que nos ha tocado vivir, para así poder llegar a la navidad con el corazón lleno de la alegría que nos da la vida plena que el Señor nos regala.
Mt. 1, 1-17
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CONFIAR
Muchas veces la desesperación quiere ganar lugar en nuestras vidas, es en esos momentos en que nuestra fe se pone a prueba… y es en esas situaciones en que debemos renovar nuestra confianza en el actuar de Dios y en que sus caminos, aunque misteriosos, son los mejores. Aprovechemos este tiempo de gracia para ponernuestra vida en las manos de Dios… ¿en qué otro lugar podría estar mejor?
Mt. 1, 18-24
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CREER

Dice la Palabra que “para Dios no hay nada imposible”, pero… cuanto nos cuesta creer en esto!, el tiempo en el que vivimos nos ha hecho acostumbrarnos a “ver para creer”, pero la fe exige de nuestra parte un salto hacia lo que no vemos, solo confiando en las “señales” que Dios nos va colocando en el camino.
Lc. 1, 5-25
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ESTAR ABIERTOS

a la voluntad de Dios. Este tiempo de Adviento que transitamos debe ser una oportunidad para renovar nuestro compromiso de seguir los caminos del Señor, escuchando su Palabra y procurando ponerla en práctica lo más fielmente posible… pidamos a nuestra Madre en estos días que ella sea para nosotros ejemplo de docilidad a la voluntad del Padre.
Lc. 1, 26-38
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ESPERAR
Solo el corazón que espera es capaz de recibir, por eso María recibe la Buena Noticia que el ángel viene a traerle. A veces esperar se hace duro, ya que nuestros tiempos no siempre comprenden los tiempos del Señor… en esos momentos es importante aferrarnos bien fuerte a la fe, que nos hace “esperar contra toda esperanza” y así recibir aquello que tanto anhelamos y deseamos.
Lc. 1, 26-38
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SABER ADMIRAR

La obra que Dios realiza en nosotros siempre es admirable, pero depende de nosotros que sepamos reconocerla. Para ello debemos ejercitar nuestra mirada… como los ojos de un crítico de arte se van educando hasta convertirse en expertos, pidamos al Señor la sabiduría para poder admirar sus obras.
Lc. 1, 57-66
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SABER ADMIRAR

La obra que Dios realiza en nosotros siempre es admirable, pero depende de nosotros que sepamos reconocerla. Para ello debemos ejercitar nuestra mirada… como los ojos de un crítico de arte se van educando hasta convertirse en expertos, pidamos al Señor la sabiduría para poder admirar sus obras.
Lc. 1, 57-66
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SER PACIENTE

Zacarías, el padre de Juan “el Bautista”, debió crecer en la paciencia en el silencio, esto le permitió ir reconociendo paso a paso la obra de Dios en la vida de quienes lo rodeaban, hasta que exultante de alegría bendijo a Dios que había obrado tales maravillas. Que este tiempo de Adviento de frutos en nosotros para reconocer en el Niño que nace, el amor y la ternura de Dios.
Lc. 1, 67-79
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SER LUZ

En medio de las tinieblas brilla una gran luz… es Dios mismo quien nos inunda con su presencia y nos invita a ser testigos de esa luz para con nuestros hermanos. Que el Nacimiento de nuestro Dios, hecho niño de Belén, traiga a nuestras vidas las A C T I T U D E S que hemos meditado en este Adviento. Dios nace… ¿hay lugar en tu corazón?
Jn. 1, 1-18
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¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!