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Sobre El Ayuno


El ayuno purifica el alma, eleva el espíritu, sujeta la carne al espíritu, da al corazón contrición y humildad, disipa las tinieblas de la concupiscencia, aplaca los ardores del placer y enciende la luz de la castidad"
SAN AGUSTIN
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El cristiano tiene libertad para ayunar en cualquier tiempo, no por superstición, sino por virtud. "Bienaventurado quien ayuna para ayudar a los pobres". Este ayuno es verdadero, digno y grato a los ojos de Dios.
ORIGENES
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"Tres cosas hay, hermanos, por las que se mantiene la fe, se conserva firme la devoción y persevera la virtud. Estas tres cosas son la oración, el ayuno y la misericordia. Lo que pide la oración, alcanza el ayuno y lo recibe la misericordia. Oración, misericordia y ayuno: tres cosas que son una sola, que se vivifican una a otra."
SAN PEDRO CRISÓLOGO
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"Ayunen los ojos de toda mirada curiosa.
Ayunen los oídos, no atendiendo a las palabras vanas.
Ayune la lengua de la murmuración, de las palabras vanas, inútiles.
Ayune la mano de estar ociosa.
Pero ayune mucho más el alma misma de los vicios y pecados”.
SAN BERNARDO
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"El ayuno no da fruto si no es regado por la misericordia, se seca sin este riego; lo que es la lluvia para la tierra, esto es la misericordia para el ayuno.”
SAN PEDRO CRISÓLOGO
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"La abstinencia y la mortificación del cuerpo son excelentes virtudes, cuando al mismo tiempo nos abstenemos de los vicios y pecados”.
SAN PAULINO
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"El ayuno significa un dominio sobre nosotros mismos; significa ser exigentes en las relaciones con nosotros mismos; estar prontos a renunciar a las cosas, y no sólo a los manjares, sino también a goces y placeres diversos."
JUAN PABLO II